La buena noticia llegó este 30 de septiembre: una pintura de Loló Soldevilla que había quedado sin vender en su anterior paso por una subasta encontró comprador en Rago. La obra, presentada como lote 123 en la venta dedicada al arte de los siglos XX y XXI, alcanzó un resultado publicado de 14.080 dólares. Casi un año después de aquella primera oportunidad, su regreso dejó un desenlace que merece celebrarse.
La pintura había aparecido el 28 de octubre de 2025 en una subasta de arte latinoamericano de Rago y LAMA. Entonces se ofreció como lote 117, con una estimación de entre 8.000 y 12.000 dólares. No encontró comprador. Esta vez regresó con una estimación de entre 6.000 y 8.000 dólares y dentro de una convocatoria más amplia. El tiempo transcurrido, ese ajuste y el nuevo contexto forman parte de esta segunda oportunidad.
Basta detenerse ante la obra para encontrar razones para volver a mirarla. Sobre un campo amarillo, un gran círculo rojo concentra la atención. En la parte inferior izquierda, un cuadrado azul le responde con otra intensidad. Los discos claros superpuestos y la barra negra vertical completan un juego de formas que parece sencillo al primer vistazo y gana riqueza a medida que lo recorremos.
Hay energía en ese encuentro de colores y una asimetría que mantiene viva la composición. El rojo atrae; el azul desplaza la mirada; las formas claras introducen pausas. Soldevilla consigue que cada elemento tenga presencia sin quedar aislado de los demás. La pintura ofrece ese placer particular de la abstracción geométrica: reconocer unas pocas formas y descubrir cuánto pueden decir juntas.
Se trata de una composición sin título, fechada hacia 1955, realizada al óleo sobre lienzo y de aproximadamente 102 por 76 centímetros. Pertenece a los años en que Soldevilla desarrolló una aportación significativa a la abstracción cubana. En 1957 participó en la fundación de la galería Color-Luz, un nombre estrechamente ligado a esa historia. Hoy, otra obra suya de 1955 forma parte de la colección de la Galería Nacional de Arte de Washington.
El catálogo de Rago acompaña la pintura vendida ahora con la referencia a un certificado de Roberto Cobas Amate y una procedencia que incluye una colección privada en Cuba y otra colección privada.
En este recorrido merece destacarse el criterio de Clo Pazera, especialista sénior en Bellas Artes de LAMA, quien seleccionó la pintura para su primera presentación. Que entonces quedara sin vender no anulaba sus méritos. El resultado de hoy respalda aquella valoración inicial y da especial sentido a la decisión de volver a ofrecerla.
Para quien ofrecía la obra, esta convocatoria culminó en venta; para quien la adquirió, abrió la posibilidad de hacerse con una composición de Loló Soldevilla de mediados de los años cincuenta. El encuentro entre ambas partes dio a la pintura un nuevo capítulo en su recorrido.
Esa es la buena noticia que deja Rago: una obra que no se vendió en 2025 encontró su oportunidad en 2026. Volver a presentarla tuvo sentido. Y hoy, junto con el resultado de la venta, podemos celebrar una nueva ocasión para mirar y disfrutar la pintura de Loló Soldevilla.
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